Polaroid


Cuando la garganta me arde de tanto fumar, 
cuando ya no me quedan cigarrillos, 
cuando me duele la mandíbula 
de tanto aspirar cocaína, 
cuando se me retuerce el estómago 
de tanto café de filtro usado, 
cuando me quema el planeta Tierra 
contemplando tu belleza en una vieja foto polaroid.
Cuando pienso en todas esas vidas que no viviré, 
en todos esos lugares en los que no estaré, 
en todos esos amores que jamás tendré, 
en todas esas noche en las que estaré solo. Solo.  
Mirando tu vieja polaroid.

A Veces El Mundo Se Vuelve Tan Hijo De Puta


Nueva noche, el mismo bar, 
la misma nota, la misma puta. 
Cocaína rancia, cigarrillos húmedos, 
lluvias ácidas y tv compras 
¿Por qué me esfuerzo en llamar 
si nunca hay nadie del otro lado?
Compre el amor de ella que fueron muchas, 
pero el amor se fue, y ella-muchas hicieron lo mismo.
A veces el mundo se vuelve tan hijo de puta. 
Acá no, acá no ¿en donde entonces? 
En donde el cuerpo pueda resistir la densidad de la noche;
El dolor es tan hermoso Y es tan hermosamente doloroso 
que no puedo decirte nada que sea digno.

Esa Noche Ella Se Fue


Esa noche ella se fue; murió, 
dejo de existir, se olvido de respirar. 
Dejo de patear, de llorar, dejo de gritar, 
dejo de masturbarse bajo la ducha 
y de leer revistas de los años 80. 
Dejo una taza de té fría, 
una canilla traidora, 
una heladera vencida con las notas del mercado. 
Dejo las aspas de un ventilador de techo girando en falso 
y creyendo ser relojería suiza, imperfecta pero vívida.
Nada, nadie, nunca, ninguno. Todo un porque, todo un quizás, 
todo un tal vez, pero si alguien la recuerda ese no soy yo.

Café Negro y Cigarrillos Marca Muerte


Acá te espero, 
tomando café negro 
y fumando cigarrillos marca muerte. 
Mi estómago es un campo de batalla 
en donde huestes infernales se debaten los dominios. 
Me retuerzo con dignidad, 
si tal cosa en realidad existe. 
Me retuerzo con elegancia, si hay elegancia en el dolor.
Afuera llueve, pero es la lluvia equivocada.
Más café y otro cigarrillo. 
No hay más que hacer al respecto. 
Las agujas giran en falso y la puta sinfonía del desencuentro.
¿A donde estas? ¿A donde estoy?
Sigo esperando con mis fasos marca muerte. 
Acá no estas. Acá no estoy.

La Noche Es Una Puta Mentirosa


La noche es una puta mentirosa, 
pero ¡que bien que miente! 
Bares cerrados, calles de humo 
y gatos moribundos. 
Solo un lumpen como yo 
buscando un poco de amor ocasional 
en el lugar equivocado. 
La noche es una puta con oficio. 
Me abraza, me besa, me tira la goma y yo le creo. 
Claro que le creo. 
Pego un papel mal cortado en un antro desenfocado 
y vuelta a salir al ruedo. 
Escupiendo sangre en la cara al mismo Satán.
Una chica me pide un cigarrillo. 
Conversamos, fumamos, caminamos, 
dejamos de lado nuestra propia fealdad, 
nuestra propia tristeza mundana 
y nos enamoramos por un rato en un garage olvidado.
La misma puta vieja nos separa. Celosa. Posesiva. 
Para siempre.
Porque la noche es una puta perversa. 
Me ofrece una genialidad de cartulina, un amor gastado, 
una feria americana para el alma.
Y ahora el día me patea en el banco de una plaza 
¿a donde te fuiste mi puta hermosa? 
Quede solo, solo, solo ¿hay alguien del otro lado?

Dice Bang, Dice Bang


Dice ¡bang!, dice ¡bang!. 
Los chicos juegan a los cowboys 
pero yo soy el sheriff; 
como carne cruda, bebo vino negro 
y me masturbo bajo la ducha.
Dice ¡bang!, dice ¡bang! 
Soy el bueno, soy el malo, soy el feo; 
ellos juegan en la plaza y yo bailo el maldito calipso.
Hace ¡pum!, hace ¡pam!, 
ella cae por la ventana y yo juego al camillero; 
ella se electrocuta con un vibrador pero yo no soy Jesús.
Estoy loco, estoy vivo, dame una Magnum, dame una Beretta, 
una cajita de fósforos y esta noche vamos a incendiarnos juntos.

De Noche Todos Los Gatos Son Pardos

Otra vez, alcohol y cocaína, 
cigarrillos negros y temblor de manos. 
La calle esta más triste que nunca 
y creo saber que pasa. 
Ella se fue, ella no pudo, 
ella se escapó con el amante de turno 
y yo llegué tarde a tu fiesta. 
Metí placebo pero el amor voló, ligero, 
aterrizó en otro lado. 
A las cuatro de la mañana aún es noche. 
Entró al puterío sórdido y decadente, 
cruzándome en el ascensor a toda clase de desposeídos. 
Me espera la madama gorda y un desfile de gatos pardos. 
Si, son las cuatro de la mañana y aún es de noche. 
La lucecita violeta, la espantosa música de radio chatarra 
y todo el boom en mi cabeza  me llevan directamente a la experiencia cósmica. 
Ahora entra al cuarto mi chica de alquiler dispuesta a darme amor por unos escasos sesenta minutos. 
Puede que sea tan fea como yo y sin duda estamos en desventaja; tan cerca pero tan lejos.
De noche todos los gatos son pardos 
y yo vuelvo para sumergirme en mi taza de café esperando que el día sea un poco más benevolente.